sábado, 7 de marzo de 2009

Cierre de campaña a lo grande

El Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), principal fuerza opositora en El Salvador, inició hoy el cierre de campaña para las elecciones presidencias del 15 de marzo con una gran concentración en la Juan Pablo II.

Por: Marchelly Funes

Los simpatizantes procedentes de varios departamentos se concentró en horas de la tarde en la alameda Juan Pablo II del centro de San Salvador, donde se realizó un acto, en el que hablaron el secretario general del FMLN, Menardo González, y los candidatos a presidente y vice, Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, respectivamente.

Se estima que los simpatizantes llenaron cerca de 25 cuadros contabilizando a más de 300 mil personas que escucharon atentamente los mensajes de Funes y Cerén.

En un emotivo discurso, el aspirante a la presidencia delineó su programa de gobierno y una vez más retó a Ávila a debatir, cara a cara, frente a frente.

Mauricio también llamó a simpatizantes y militantes, a cuidar el voto. A estar atentos a cualquier maniobra, en cualquier lugar del país, que pretenda burlar la voluntad popular. A quitarse el miedo, a denunciar y cuidar cada voto de la victoria.

Funes cerró su discurso con un llamado a votar por el FMLN el próximo 15 de Marzo, a finalizar con los 20 años de Arena y sumarse a la gran fuerza del cambio y de la esperanza.

EDITORIAL

FUNES MANDARÁ EL EJECUTIVO POR MANDATO CONSTITUCIONAL


Una de las preocupaciones entre los votantes indecisos, e inclusive entre quienes son de derecha pero que no constituyen voto duro, y por tanto es aún un voto no decidido en un cien por ciento, es el hecho que Mauricio Funes no tenga el Poder suficiente para implementar los lineamientos programáticos de su campaña y para salvaguardar algunas de las promesas hechas a determinados sectores, como lo constituyen la Libertad de Culto, la Libertad Económica o de Empresa, el Derecho a la Propiedad Privada, la permanencia del dólar y el respeto por los Tratados de Libre Comercio ya ratificados. La continuidad de todos estas libertades, derechos y compromisos es fundamental para la permanencia del Estado de Derecho y la credibilidad del Estado dentro del Derecho Internacional. Esto lo sabe Mauricio y por ello no solamente piensa honrar estos compromisos, sino está obligado a hacerlo.


En efecto, las preocupaciones antedichas, que la derecha se ha encargado de posicionar en la mente de los votantes en forma de campaña sucia, no son más que preocupaciones o temores infundados que –a la luz de la Constitución- no son más que tácticas eminentemente electorales, pues si todo ciudadano tuviese el conocimiento mínimo sobre la forma en que el Ejecutivo funciona, no existiese duda alguna sobre quién es la persona que posee el poder dentro del mismo. Así pues, para aquellos que confían en Funes pero no en el partido, es necesario aclarar que en El Salvador, por mandato constitucional, es el Presidente de la República quien tiene las principales facultades dentro del Ejecutivo, esto es, desde facultades administrativas como la elección o remoción de su gabinete, hasta facultades meramente jurídicas como el veto a iniciativas del Órgano Legislativo.

El Salvador es un país con régimen eminentemente presidencialista, es decir, posee una forma de gobierno en la que al Presidente se le brindan facultades y atribuciones que –dentro del Gobierno- representan las decisiones más importantes sobre el rumbo y los lineamientos del Órgano Ejecutivo. Así pues, dentro de las atribuciones que la Constitución le endosa al Presidente están, entre otras, las de “nombrar, remover, aceptar renuncias y conceder licencias a los Ministros y Viceministros de Estado” (Artículo 162 Cn.) ; “cumplir y hacer cumplir la Constitución, los tratados, las leyes y demás disposiciones legales”; “mantener ilesa la soberanía de la República y la integridad del territorio” (Artículo 168 Cn.) ; y la de vetar proyectos de Ley cuando no está de acuerdo con su contenido (Artículo 137 Cn.). Todo lo anterior reviste una importancia capital pues es, en definitiva, la figura del Presidente en quien recaen las grandes decisiones. Así por ejemplo, mediante el nombramiento de sus Ministros, se puede deducir el carácter que se le dará a sus carteras, y de ahí que resulte sumamente importante que Mauricio de nombres puntuales, antes que finalice la campaña, de sus futuros Ministros y Viceministros, pues esto generará más confianza en el votante indeciso. La Libertad de Culto y la Libertad Económica o de Empresa están garantizadas por medio de la Constitución, a la cual el Presidente le debe fidelidad y respeto, lo cual constituye una garantía, pues de todos es conocida la vocación democrática de Mauricio.


Todo lo anterior constituirían palabras fatuas sino estuviese respaldado por otro Órgano del Estado, que en este caso es el Órgano Judicial. Mediante sentencia de las ocho horas y cincuenta minutos del día ocho de abril de dos mil tres, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, establece y define en qué consiste el régimen presidencialista de nuestro Estado. La Sala de lo Constitucional define el sistema presidencial de la siguiente forma: “Para el caso de nuestro sistema constitucional, interesa destacar las notas definidoras del modelo presidencial. En términos generales, se advierten como características principales las siguientes: (a) El Órgano Legislativo y el Ejecutivo son elegidos en forma separada y mutuamente independiente; (b) Los períodos de mandato legislativo y ejecutivo son fijos, y no pueden verse afectados por la acción de ninguno de los otros órganos; (c) Existe una radical incompatibilidad entre el desempeño de funciones en un órgano y la pertenencia simultánea al otro; (d) En principio, cada órgano desarrolla sus funciones sin interferencia del otro; y (e) El Presidente, como cabeza del Ejecutivo, elige libremente a sus colaboradores.” “Por su parte, dentro de las funciones del Órgano Ejecutivo se pueden señalar las siguientes (a) la función ejecutiva; (b) la función normativa; (c) la función de dirección política; y (d) los poderes excepcionales. La función ejecutiva, es decir el cumplimiento de los mandatos contenidos en las leyes –v. gr., la ejecución del presupuesto, la recaudación de tributos, el mantenimiento del orden público, etc.–, continúa siendo la función más relevante dentro de este órgano. Sin embargo, en la Constitución, las leyes y la práctica ha sido común la ampliación de las funciones del mismo.

Así, junto a la función ejecutiva, ha destacado cada vez más un creciente aumento de las funciones normativas, a medida que se han mostrado las limitaciones propias del Legislativo como órgano de composición numerosa, lentitud procedimental y, consecuentemente, escasa agilidad para adaptarse a situaciones rápidamente cambiantes. La función normativa del Ejecutivo se ha llevado a cabo, usualmente mediante Reglamentos o Acuerdos Ejecutivos y como complemento, mediante disposiciones detalladas, de las normas generales emanadas del Legislativo; por ello se realiza dentro de los límites previstos por las mismas leyes aprobadas por dicho órgano.

Ahora bien, existe también la posibilidad que el Ejecutivo disponga de una habilitación constitucional para regular determinadas materias, sin necesidad de un encargo legislativo. El Ejecutivo tendría así una potestad normativa, en determinadas materias, paralela a la del Legislativo. Así, por ejemplo, el Ejecutivo –mediante el Consejo de Ministros– tiene la atribución de dictar normativa reglamentaria en aquellas materias imprescindibles para su propia organización y funcionamiento, sin que el Legislativo puede intervenir de manera alguna en dicha función; precisamente tal normativa conforma el RIOE (art. 167 ord. 1º Cn.).

Por otra parte, se señala que el Ejecutivo es el órgano de dirección política pues dirige la vida política estatal, incluyendo en ella el impulso para la actuación de otros órganos. Esta función de dirección política se realiza en dos ámbitos: una acción o política exterior y una acción o política interior. Dentro de estas acciones es posible advertir cierta participación del Legislativo; así, corresponde a éste ratificar los tratados o pactos celebrados por el Ejecutivo con otros Estados u organismos internacionales, o denegar su ratificación (art. 131 ord. 7° Cn.); recibir el informe de labores del Ejecutivo y aprobarlo o desaprobarlo (art. 131 ord. 18° Cn.); aprobar las concesiones otorgadas por el Estado para la explotación de muelles, ferrocarriles, canales u otras obras materiales de uso público (art. 131 ord. 30° Cn.); y recomendar a la Presidencia de la República la destitución de los Ministros de Estado (art. 131 ord. 37° Cn.).

Finalmente, además de las anteriores funciones de carácter permanente, el Ejecutivo goza de poderes excepcionales dentro de los cuales cabe destacar su papel tradicional en la adopción de medidas de excepción, entendidas éstas como situaciones que representan un peligro de tal gravedad para la comunidad política que justifican la adopción de medidas restrictivas de derechos constitucionales (art. 29 Cn.).” (Sentencia de la Sala de lo Constitucional de Ref. 22-99)

Es por todo lo anterior que El Salvador es un régimen presidencialista, y por tanto, nadie debería dudar sobre la persona en quien recae el Poder. Argüir que Mauricio Funes tendría poco margen de maniobra de ganar las elecciones, es una falacia total sustentada por aquellos que pretenden infundir temor en el electorado. Todos los derechos y garantías que la Constitución refleja, son bastiones de la democracia que seguirán como ejes centrales de nuestro sistema de gobierno después del 15 de Marzo, no hay por qué temer la pérdida de dichas garantías y esos derechos. Muy por el contrario, son precisamente esas instituciones –jurídicas, sociales y gubernamentales- las que se deberán fortalecer después del 15 de Marzo, pues algunas de ellas, en determinados momentos, han sido vulneradas en el pasado.

Aún cuando algunos dirigentes del FMLN quieran, en un hipotético caso, influir negativamente sobre alguna decisión que le es propia al Órgano Ejecutivo, es Mauricio Funes quien tendrá la última palabra, la facultad de decidir cuáles son las líneas prograrmáticas de su próximo quinquenio. Es por ello que los votantes debemos tener claro quién mandará en el Ejecutivo, pues de ello depende la generación de confianza suficiente en los votantes que a este día aún está indeciso. La desinformación y la campaña infundada debe ser combatida no con quejas sino con argumentos, y los aquí esgrimidos no pretenden influir –desde el punto de vista de la propaganda- en la mente del votante para efectos de convencerlo para que vote por determinado candidato, sino más bien pretende brindar más herramientas de juicio para que el votante tome su decisión, la cual, en todo caso, debe estar basada en la información no sesgada, oportuna y relevante.

Más allá de la caravanas…

Margarita Moreno


Miles de kilómetros recorridos, calles pavimentadas y de polvo, batucada, porras y baile… fueron algunos de los componentes que hicieron que las caravanas del sector juventud, del movimiento Amigos de Mauricio se convirtieran en algo más que simple “proselitismo político” y se transformaran en actos de entrega y esperanza.
Durante cinco fines de semana, más de cincuenta jóvenes de la capital se trasladaron a diez de los Departamentos del país: San Vicente, Cabañas, Cuscatlán, Ahuachapán, Sonsonate, La Paz, Santa Ana, La Libertad, San Salvador y Chalatenango; haciendo un recorrido por decenas de municipios que los llevaron a pueblos como Candelaria la Frontera, en Santa Ana, y Tepetitán en San Vicente.
El objetivo de estas caravanas era llevar un mensaje de alegría y esperanza pero también fue el escenario perfecto para informar, de manera directa, a la población sobre las propuestas de Mauricio Funes en temas importantes como las medidas para rescatar el sector agrícola, el plan anticrisis y el proyecto de Ciudad Mujer.
El recibimiento caluroso y el apoyo se observaba desde las carreteras con los conductores que sacaban sus banderas rojas o levantaban su mano haciendo la señal de la victoria hasta las personas que, en cada municipio, salían de sus casas para caminar con los jóvenes por las calles. Y mientras se gritaban consignas como ¡Mauricio ganará! o ¡se ve, se siente… Mauricio presidente!, la batucada acompañaba con sus tambores cada porra.
A pesar de las jornadas agotadoras, que iban las siete de la mañana hasta diez u once de la noche, las caminatas bajo el sol y alguno que otro obstáculo como buses o carros averiados, no hay duda que cada fin de semana, los jóvenes que participaron de estas caravanas a demás de entregar su energía y entusiasmo, demostraron ese anhelo de cambio y el deseo genuino de construir un país diferente.


Las caravanas fueron organizadas por los líderes del sector juventud del Movimiento Amigos de Mauricio, pero también se llevaron a cabo gracias al apoyo de las diversas sedes del Movimiento en el interior del país.
Los recorridos finalizaron el domingo 1 de marzo con la visita al departamento de Santa Ana. Y en cada calle sobre la que se caminó y en cada puerta que se tocó, el grito de “¡pueblo únete!” fue escuchado. Los cientos de personas que se acercaban para pedir una bandera o un afiche con el rostro de Mauricio Funes, las plegarias de las ancianas en los parques “primero Dios Mauricio va a ganar” o los gritos desde una de las casas “¡qué viva la juventud!”… no dejaban lugar a dudas, el pueblo se ha unido y el cambio está ahora más cerca.
Probablemente este esfuerzo y entrega de la juventud en cada caravana no quedará registrado en los libros de historia, como sucediera con las acciones de otras generaciones que participaron en hechos como el “Mayo del 68” en Francia, o movimientos contra la guerra de Vietnam en los 60´s o esos mismos jóvenes salvadoreños que protestaron en las calles contra las medidas represivas de aquellos gobiernos militares. Pero al escuchar, en cada recorrido, esas voces desgarradas de tanto gritar, cada cuerpo adolorido por las caminatas y ver cada rostro marcado por los rayos del sol, no se podía dejar de pensar que en cada municipio se estaba escribiendo una historia, la cual quedará en la mente y corazones de quienes cada fin de semana nos levantamos temprano con la convicción de estar contribuyendo con algo que iba más allá de una simple caravana: nuestro propio futuro.